Sunday, September 9, 2012

La magia del destierro * The magic of exile
Both spanish and english versions
 
Capítulo primero de la versión en "Añol"
 
 
Había una vez en un bosque encantado, una pequeña hada abeja llamada BeeBusch. Tenía el pelo largo, las piernas largas, las alitas difusas y un aguijón.
Era un hada poco común. Su mamá venía de un mundo lejano donde la vida era muy distinta y quizás en ello radicaban las complicaciones de su originalidad. La Señora B nació en un lugar de cordilleras donde las frutas eran enormes, las flores no morían en otoño, las nubes eran más oscuras y las casas de piedra.
BeeBush vivía en el tronco de árbol de pino. Su casa y sus muebles todos hechos de madera adornados con las mil cosas que significaban tanto para ella. Su cama especialmente decorada con el capullo vacío de una mariposa monarca, tenía los mismo años que tenía su mamá y era muy especial porque ya muchas hadas abejas habían dormido en ella. Una antigüedad.
El verano se estaba acabando y con el cambio de estación venían nuevas cosas. La más importante era que esta pequeña hada abeja iba a empezar a usar su nombre corto para que las demás hadas del bosque pudieran pronunciarlo. Por fin se iba a acabar la necesidad de repetir y deletrear unas palabras que de la boca de ella salían tan naturalmente pero era la costumbre en la cordillera de donde venían sus padres. Los nombres estaban hechos de cuatro palabras. Las dos primeras eran los nombres y las dos segundas los apellidos.  El primer nombre ya debía haber sido usado por otra hada de la familia, como la cama. El segundo tenía un significado mágico que sólo era revelado al nacer el hada bebé de acuerdo a su destino. El primer apellido hablaba del lugar de procedencia del padre y el segundo el lugar de procedencia de la madre. Difícil entender para ella por qué a los hombres les toca casi siempre el primer turno como con sus apellidos. Pero en fin, esa era la tradición y las tradiciones jamás se rompen.
De la mente de BeeBusch un hada abeja de seis años:
Tradición…. es  como algo que toda la familia hace sin parar para acordarse de que uno es parte de esa familia. Creo.
En este bosque mientras más cortos sean los nombres mejor. Así es que mi mamá recortó el mío de forma que aún sonara significativo. Me dejó mis dos B largas para que me acordara de hacer todo Bellamente Bien, me dejó mis dos E con antenas para que nunca se me olvidara que soy una hada abeja y lo terminó con “usch” que suena como los besos babosos que me da para que no se me olvide nunca que de amor fui hecha y que es lo más importante en la vida. Y con ese nombre me tengo que ir yo a mi primer año de esperando que ahora no me preguntes por mis alas difusas y mi aguijón secreto.
Me va a costar mucho trabajo levantarme antes de que salga el sol sin alzar la ceja. Es un gesto que no puedo evitar  - como mamá – cuando estoy a punto de ponerme histérica.  Pero la verdad tengo mucha emoción de volver a ver a mis amigas hadas, volver a hablar mi otro idioma y mostrarles que tanto me ha crecido el pelo.
Eso de hablar “Gles” en lugar de “Añol” es un poco más fácil para mi. Digo todo mucho más rápido. Pero mamá dice que la gente del bosque no puede enrollar la lengua para hablar “Añol” por no haber tomado sopa con guascas desde que eran niños. Yo ni sé. A veces yo creo saberlo todo pero ella sabe un poco más . Un día me conto que cuando era un hada chiquita mi Abuela Jojo la engañaba diciéndole que si se tomaba toda su sopa de espinacas sus ojos se pondrían verdes al amanecer y eso nunca pasó. Tal vez me engaña a mi de la misma forma con el cuento ese de las sopas para que yo le haga caso.
Mi pobre dulce madre no sólo quería sus ojos verdes sino derechos. El ojo izquierdo no le hacía caso y sólo quería mirar a su nariz. Yo me la imagino de niña con sus gafas vampiresas rosadas y me da ternura. Estuvo así por muchos años, bizca quiero decir, hasta que un brujo muy bien parecido logró conjurar un hechizo y sanarla. Me cuenta que nunca se burlaron de ella. Fue al colegio con sólo hadas niñas que a adoraron y nunca dijeron nada malo de sus ojos. Ella lo acepta con orgullo. Dice que por ello descubrió parte de su destino. Mamá B y la Abuela JoJo llenaban de color rojo todas las letras “a” y “o” del periódico dominical, y ensartaban cuentas y semillas en collares para que los ojos aprendieran enfocar al mismo. Lo hicieron tres veces a la semana por un montón de años de su infancia y fue así como: Tarrraaaan! mi Mamá la Reina B se convirtió en joyera.
La verdad yo la he vuelto a ver con esos ojos torcidos por la noche. Trabaja hasta muy tarde en un cosa secreta de la cual no nos va a contar hasta que complete cuarenta y tres lunas llenas. Algo que tiene que ver conmigo, con ella y con la magia que nos hace tan únicos, y tan distintos. Si ella aún estuviera en la cordillera no estaría tan cansada, pero tampoco me tendría a mí su tris de hada abeja.
Ya veremos. Por lo pronto yo tengo colegio mañana.
 
 
Chapter one on the "Glish" version
 

Once upon a time there was a little Fairy Bee name BeeBush. She had long hair, long legs, diffused wings and a sting.
She was an extraordinary fairy. Her mother came from a far away land were things were quite different and that is why being different was a little complicated. Mrs. B was born in a mountain range where fruits were humongous, flowers didn’t die in autumn, clouds were darker and houses were made of stone.

BeeBusch lived in inside a pine tree trunk. Her house and furniture are all made of wood with many dangle things she has collected. Her bed specially dressed with the delicate empty cocoon of a Monarch butterfly, was as old as her mother and was extra special because more than one fairy in the family have slept on it. An antique bed.
The summer was coming to an end and with the change of seasons new things were coming. The most important being that this little fairy bee was going to start using her new short name so that other fairies of the forest can pronounce it.  The awful need for repeating and spelling the words that came out of her mouth so naturally was coming to an end. But that was the way people were named in the mountain range were her parents were born. Fairies had four words in their names no matter what: two names and two last names. It was a must that the first was already used by other fairy in the close family like the wood bed. The second has a magic meaning and was revealed when babies were born according to their destiny. The first last name was the father’s provenance place and the second one, the mother’s. A bit hard for BeeBusch to understand why men many times men have to take the first turn, like with her last name. But anyhow, that was the tradition and traditions shall never be broken.

Out of the mind of BeeBush a six year old fairy bee:
Tradition is like… something that all the family does again and again to feel that they are really part of that family, I guess.
In this forest it is much better for your name to be short. Trust me. Been there, done that. So my Momma B cut my name down in a way that could be meaningful still. She left me with two “B’s” for me to remember to give my Beautiful Best, my two “E’s”  with antennas so I never forget I am a fairy bee and the “usch” at the end kind of sounding like her smooching kisses, for me to know she loves me and make love the most important thing in life. So that is the way I will go to school this year hoping they don’t start to ask about my diffused wings and my hidden sting.
It is going to be so hard to wake up before dawn without raising my left eyebrow. That is a very common gesture I can only make like Mom when I am about to lose my temper. But at the end I am excited about seeing my friends again; speak my other language and show off how much my hair has grown during the summer.
Speaking “Glish” instead of “Nish” is so much easier for me. I can say everything much faster. But Momma says the forest fairies can’t rolled their tongues around to speak “Nish” because they never had their “Guasca’s soup” when they were little.  Guasca is a magic herb only found at the mountain range.  Sometimes I think I know almost everything but my mother knows a little bit more. She once told me that Grandma Jo made her drink all her life time spinach soups as a fairy girl, telling that her eyes will become green by twilight, but it never happened. It was deception and now I am wondering if Mom is doing the same with the soup stories for me to understand.
My poor sweet Momma B wanted her eyes not only to be green but to look straight again. Her stubborn left eye remained looking to her nose all the time. Oh, I can picture her wearing her tiny vampire shaped pink classes and it tickles me. She was like that for many years. Crossed eye I mean, until a good spell from a handsome warlock make those eyes straight again. Nobody made ever fun of her; she went to school with only girls and was never bullied or anything. And she liked it that way. It was part of her destiny.  Because Mom and Grandma Jo spent hours trying to teach her left eye how to stay in place. They colored in red all the letter “a’s” and “o’s” in the entire weekend newspaper and they string beads three times a week for a gazillion childhood years: Tadaaaa! That was how my Mom became a Jeweler.
Truth to be said, I have seen those brown eyes crossed again at night. Because she has been working until very late at night in this magical secret project and we don’t know what it is until she completes forty third full moons. It is about me and about her.  It is about magic and the joy of being different. If she was still living in the mountain range she wouldn’t be so tired. But she wouldn’t have me either. Me, her little fairy bee.
We’ll see. I have school tomorrow.
 
By Beatriz De Irisarri & Buendía
PS: Please excuse my mistakes and miss-spells. I am that foreing Momma B still learning to write in "Glish". All corrections are more than wellcome.

 

 
 
 

2 comments:

  1. Cuentas con una fiel seguidora, prima.

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  2. I love this, Beatrice! I also love the English version (so I can read it)!

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